La historia de Alejandro 



Un 9 de Julio de 2009 comienza la historia de Alejandro, acababa de cumplir 3 años el día anterior.


Desde hacía varias semanas Alejandro se sentía cansado y muy apático, pensé que se trataba del calor y de ir a la escuela infantil durante todo el curso. Esa mañana despertó con muchos puntitos rojo por todo el cuerpo (petequias), no le di mayor importancia, pero sí que le dije a mi madre (su abuela) que vinieran a buscarle después de comer para que pudiera dormir la siesta en casa.


Cuando regresé de trabajar, la abuela me llamó y me dijo que Alejandro no se encontraba bien y que además tenía el estomago muy hinchado. Así que llamamos a su pediatra para que nos diera hora. Le visitamos y nos mando a urgencias para que le hicieran una analítica de sangre, el notó que algo no iba bien.


Llegamos sobre las 20.00 horas y ya no salimos de allí hasta principios de Agosto….


Le hicieron una analítica y salieron niveles anormales…la doctora de guardia nos indicó que nuestro hijo tenía algo grave en la sangre, pero que no nos lo podía confirmar hasta el día siguiente en el que le vería el especialista….

 

Mi marido y yo nos quedamos mirando como dos almas en pena y enseguida pensamos que se trataba de Leucemia. Carlos es muy persistente y no dejó a la doctora hasta que le confirmó que sí, que pensaba que se trataba de una Leucemia.

 

Al día siguiente, después de una noche de angustia, sin saber cómo consolarnos el uno al otro y sobre todo creyendo que todo aquello era una pesadilla…a Alejandro le realizaron un aspirado de médula, donde confirmaron que efectivamente tenía LLA (Leucemia Linfoblástica Aguda) de nivel intermedio.


A partir de ahí empezamos una ODISEA, que duró dos años….


Nuestro doctor Luis Madero, nos explicó en que iba a consistir en tratamiento y que no iba a ser fácil, primero se trataba de darle quimioterapia muy continuas y fueron los peores momentos para Alejandro, tuvo mucha fiebre, hongos, etc… y estuvo en la UCI durante 10 días seguidos…así hasta que pasó el mes completo.


Después estuvimos entrando y saliendo del hospital una semana sí y una no, eso si no teníamos ningún percance (bajada de plaquetas, fiebre, petequias….)


Intentamos vivir lo mejor posible la situación, haciendo la vida de Alejandro lo más placentera:
televisión, juegos de video, cuentos, puzzles, etc…


Durante el primer año tuvo tratamiento intravenoso, el segundo fue medicación oral y todas las pruebas de médula salian en remisión completa.


Para nosotros fue una situación muy dura, pero nos hizo mucho más fuertes y salimos mas reforzados para poder superar todos los problemas que te puede dar la vida.


Lo más difícil; el sufrimiento de nuestro hijo ante los distintos tratamientos y la inseguridad de no saber a veces que iba a ocurrir.


Lo mejor; descubrimos que hay personas en tu vida que te ayudan a sobrellevar todo esto (aunque, también te llevas muchos desengaños) y sobre todo hacernos mejores personas, preocupándonos de lo que verdaderamente es importante y dejando de lado lo que no lo és.


Han pasado cuatro años, nuestro hijo sigue en remisión completa, con revisiones cada tres meses y “VIVIENDO” al máximo cada día.
Lo más importante, ser optimista y tener confianza en que todo va a salir bien y que tú hijo va a  ganar la batalla.

 

 

Supervivientes de  

               Cáncer Infantil